En Salamón, todo el mundo pudo
ser partícipe de un fin de semana inclusivo. Las actividades fueron muy
variadas: taller de lana, concierto, cine de verano, visita al Ecomuseo de la
Lana, mercado de puestos de helados, quesos y pastas, etc.
Sin embargo, la que más destacó,
sin duda, fue el acompañamiento de rebaño sin barreras, donde el sábado 12, el
Club de Montaña Pandetrave, coordinó la participación de un grupo de diversidad
funcional (portando sillas de ruedas todoterreno denominadas Joelette y barras
direccionales para personas con visibilidad reducida o invidentes) junto a la
organización del evento (equipo de Caminos Trashumantes y Junta Vecinal de
Salamón). Todos juntos cuidaron hasta el más mínimo detalle para que el
resultado fuese el haber disfrutado de una actividad novedosa, donde los
participantes se mostraban alegres, con sonrisas infinitas. Cuando se marcharon
en el autobús, pudieron reposar en los asientos y, según comentarios de las
personas que habían viajado con ellos, iban rememorando lo bien que se lo
habían pasado trashumando.
En cuanto a la parte
gastronómica, ninguno de los días faltó el exquisito cordero preparado por
Leal, como culminación de lo que había sido un evento ideal.
¡Gracias, de nuevo, Salamón, por ser el escenario perfecto para cualquier ocasión!
