Biodiversidad

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El Monumento Natural – La encina y el alcornoque de la Dehesa San Francisco

Como símbolo para la edad de este agro-eco-sistema humanizado y en honor a generaciones de trabajadores del campo que contribuyeron a la conservación de este patrimonio natural y cultural, se encuentra en la entrada de la finca una encina centenaria: impresionante y frondosa con una edad estimada de unos 500 años. En el año 2003 fue declarada Monumento Natural por la Junta de Andalucía. A un paso de ella, se encuentra un alcornoque – no menos impresionante – que en 2017 también fue declarada Monumento Natural por la Junta de Andalucía.

Flora/Fauna/Biodiversidad

La dehesa alberga numerosos hábitats. Prados soleados, valles sombríos con arroyos, matorral, alcornocales encantados, formaciones rocosas y calmadas aguas se ofrecen para que una multitud de seres vivos se asienten. No en vano, a las dehesas se les considera un “hotspot” de biodiversidad. En primavera, la dehesa despliega una alfombra de flores de arbustos y plantas anuales. Entre la jara, la retama, la aulaga y el cantueso crecen y florecen diferentes especies de orquídeas. Los gladiolos silvestres, los tulipanes, el tablero de damas y la albardera atraen un sinnúmero de insectos.

Dentro de la Red NATURA 2000-ZEPA, la región es de una gran importancia. En los árboles viejos, el pico menor y el torcecuello buscan su alimento; en los espacios abiertos podemos escuchar al canto de la cogujada común y al triguero y alrededor de las charcas de agua cazan la cigüeña negra, la cigüeña blanca y el milano negro. Aparte de las aves cantoras, la dehesa también ofrece un buen “coto de caza” a aves rapaces. El águila culebrera y el águila calzada son visitantes asiduos en la Dehesa San Francisco; el milano real, que anida en Europa Central, inverna en la Dehesa San Francisco y comparte mesa con el buitre negro y el buitre leonado en el muladar.

Las sabrosas bellotas de las encinas y de los alcornoques atraen a ciervos y jabalíes; durante las noches, el zorro, el tejón y la gineta se dedican a buscar su alimento.

Las numerosas aguas calmadas sirven de lugar de desove para anfibios, como, por ejemplo, el gallipato, el tritón pigmeo, el sapo corredor y el sapo de espuelas, juntos a muchas especies de libélulas.

Los reptiles, amantes del calor, tienen buena representación en la Dehesa San Francisco: el lagarto ocelado – la especie más grande entre los lagartos en Europa – y culebras como la culebra de escalera y la culebra de agua. 



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